CAPÍTULO — “EL ABUELO FELIZ, EL NIETO ATÓNITO Y LA ABOGADA ACORRALADA”
La noticia corrió más rápido que un incendio en pleno verano.
La rueda de prensa que Milagros improvisó —esa que dio sin pensarlo demasiado, con el corazón en llamas y la razón desconectada— llegó a los oídos de Fabián Castell antes de que el café de la mañana se enfriara.
Y cuando el viejo Fabián vio el video, sentado en su sillón preferido, acompañado por Isabel, su mujer desde hacía más de sesenta años… explotó.
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