CAPÍTULO — “LÍMITES Y MENTIRAS A MEDIA LUZ
Ayden estaba revisando documentos cuando la puerta se abrió y Milagros entró a paso seguro, con ese porte que hacía temblar hasta a los pisos de mármol. El blazer beige perfectamente ajustado, el cabello recogido en un moño que sobreviviría a huracanes, la tablet firme bajo su brazo: era, sin quererlo, la versión más letal del pasado que él nunca pudo olvidar.
Ayden levantó la vista enseguida, como si la hubiera estado esperando toda la mañana.
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