Capítulo — La verdad detrás del silencio
Adrián estaba sentado frente a Sofía, con el rostro marcado por el cansancio y la angustia de ese terrible día. No había dormido, no había comido. Solo tenía una certeza clavada en el pecho: la había lastimado otra vez.
Ella estaba recostada aún, los ojos cansados, el gesto frío. Y él sabía que si no hablaba ahora, si no abría el corazón de una vez, lo perdería todo.
—Sofi… —empezó con voz baja, como quien pide permiso—. Tenés razón. Todo lo que pasó,