Capítulo — La noticia más esperada
La sala de espera estaba cargada de tensión. Isabel caminaba de un lado al otro con las manos entrelazadas, murmurando oraciones en silencio. Julia se aferraba al brazo de Lili, que, en su silla de ruedas, no paraba de repetir como un mantra:
—Va a estar todo bien… lo sé, va a estar todo bien.
Fabián estaba sentado, pero el repiqueteo de su pie contra el suelo delataba su impaciencia. El tic se volvió insoportable hasta que, de pronto, rompió el silencio: