Capitulo —Unicornio
Aquella mañana, la casa tenía un aire distinto. Julia se levantó temprano, con el cabello despeinado y los ojos aún somnolientos, pero con una sonrisa que iluminaba la mesa. Lili ya estaba sentada en la cocina, con la pierna estirada sobre una silla, mientras Guillermo preparaba el desayuno.
—Parece una familia de verdad —dijo Lili, sonriendo, mientras Guillermo servía café y Julia jugaba con el pan tostado.
—Lo somos —respondió él, mirándolas con un brillo en los ojos.