Capítulo — El cuaderno de mamá
Hoy estoy aquí, acostada en mi cama, mirándome la panza y acariciándola. Ahora hablando con mi bebé, me vienen recuerdos… y arrepentimientos.
Sí, me arrepiento de aquellas veces, al principio de este embarazo, en que pensé en abortar.
No quería admitirlo, pero lo pensé.
Me parecía injusto traer un hijo al mundo con todos los problemas que teníamos Adrián y yo: un divorcio a la vuelta de la esquina, una “madrastra” que para mí iba a ser Valeria, un ambiente lleno de conflictos. Mi mente se bloqueó en ese momento. No vi que Dios me había mandado un regalo, aunque viniera con problemas. No vi que si él me lo mandaba con alguna dificultad, también me iba a dar la fuerza para ayudarlo.
Hoy, cada día, le pido perdón a Dios y le pido perdón a mi bebé. Perdón por haber dudado de él, por no haber comprendido que su vida es sagrada, que merece existir más allá de mis miedos y mis circunstancias. A veces me siento una mala madre por haber pensado en renunciar a