Corría tan rápido como sus pies lo permitían, incluso estuvo a punto de dar un traspié, pero eso no le importaba en lo más mínimo. La cometa apenas rebasaba su altura y la cola estaba cerca de rozar el suelo. Así que apresuró el paso, siguiendo con su andar hasta brincar un tronco.
-¡Sigue corriendo, Nicolae!- Escucho le decían y acatando la orden de su hermano, dio más velocidad a su movimiento, como si nada más importara.
Y de pronto, sentía como el aire de la montaña de Alberta hacia su magi