Suspiró y miró en el rostro del hombre la misma tristeza que ella cargaba en su rostro.
Casi podía leer lo que sentía basada en sus movimientos, lo conocía bien, sabía que estaba allí por su impulsividad, que la busco con prisa y premura apenas supo su ubicación, casi parecía su único fin era poder liberar la tensión que el hombre cargaba en su cuerpo y hasta cierto punto evitar sobrecargarla o traspasarla a ella, la seguía cuidando aun en su tribulación.
-Créeme, que te ocultaras, que me minti