Los meses seguían corriendo, su vida en los negocios brillaba, pero la privada era un desastre. Si alguna vez había pensado que el desamor lo llevaría a la desgracia, no tenía un mejor panorama que este, se sentía miserable, abandonado, solo y vacío.
Sumado a eso estaba que ya su hermano se había deslindado casi por completo de la empresa familiar, llevaba su negocio a su manera y de una u otra forma triunfaba, Jonathan en su trabajo personal se había encargado de desarrollar un nuevo software