El jueves, Renata cumplió veinte semanas.
La doctora Leighton hizo la revisión de rutina. Peso correcto. Posición correcta. Latido correcto. Elena Alcántara Salcedo a mitad de camino entre el principio y el final de lo que los médicos llamaban el proceso y que Renata había aprendido a llamar simplemente Elena.
—¿Los movimientos son regulares? —preguntó la doctora.
—Desde hace dos semanas. Mañana y tarde principalmente.
—¿Incómodo?
—Todavía no. Más desde el martes. —Una pausa—. Como si hubiera d