Renata leyó la propuesta del Grupo Salcedo el sábado por la mañana.
Tres páginas. Lenguaje corporativo limpio. Sin nombres propios, sin referencias al proceso legal, sin nada que pudiera vincularse a ninguna de las personas involucradas en los últimos cinco meses.
Solo la propuesta: el Grupo Salcedo, a través de su división de inversión en patrimonio cultural, quería establecer una relación de consultoría técnica con un estudio especializado en conservación arquitectónica en Vancouver para ases