Adriano llegó a las cuatro y media.
Renata había elegido el apartamento deliberadamente. No la oficina de Davidson, donde Sara podía escuchar a través de las paredes finas aunque no quisiera. No un restaurante, donde el contexto social imponía un tempo que esta conversación no podía tener.
El apartamento del East Side. La planta de bambú. Los planos de Gastown sobre la mesa como siempre.
Adriano entró, miró el espacio con la costumbre ya de alguien que ha estado aquí varias veces, y se sentó en