El miércoles en Cartagena fue para Renata.
No para el trabajo, aunque el cuaderno de campo estuvo en la mesa del hotel toda la mañana. No para el proceso legal, que había dejado en manos de Marcus y que no requería su atención esta semana. No para ninguna de las cosas que habían tenido urgencia semanal durante los últimos cinco meses.
Para caminar por el centro histórico con su padre.
Tomás caminaba despacio. No porque no pudiera más rápido sino porque a esa velocidad el centro histórico era di