El viernes por la mañana, antes de volar de vuelta, Renata fue a ver a Tomás.
No al edificio de La Macarena. Al barrio de Bocagrande en Cartagena, adonde el taxi desde el aeropuerto Eduardo Gaitán de Bogotá tardaba menos tiempo que el de Bogotá a cualquier punto del norte de la ciudad en hora pico.
No había planificado el desvío. Lo había pensado el jueves por la noche mientras Elena dormía y Bogotá seguía siendo Bogotá afuera de la ventana.
Adriano lo supo cuando Renata le dijo que el vuelo de