Vancouver en febrero olía diferente a Vancouver en octubre.
No mejor ni peor. Diferente. La lluvia de febrero tenía menos intensidad que la de noviembre pero más constancia. Del tipo que no llega con urgencia sino que simplemente está, como algo que lleva ahí desde siempre y que no tiene intención de irse pronto.
Elena llegó al apartamento del East Side diez días después de cumplir cuatro meses con el mismo sistema de registro que llevaba desde el nacimiento: observar, catalogar, procesar. Los