Camila estaba ahí parada, sintiendo que el mundo se le venía encima.
¿Se habían reconciliado?
¿Ya no se iban a divorciar?
¡Incluso pasaron la noche juntos!
Lupe dijo con una sonrisa de oreja a oreja:
—Hay que fortalecerlo, claro que sí, para que usted, señora, pueda darle pronto un heredero a la familia Ferrer. ¡Me voy a la cocina a preparar todo!
Lupe se fue feliz a la cocina, llena de energía.
Al parecer, no es que la señora fuera débil, sino que Camila era una sinvergüenza.
Pero bueno, ¿qué