—No te lo daré.
—¡Dámelo ahora!
—Diego, el abogado ya revisó cada punto. Ya dije que renunciaba al millón y al coche, y tú ya firmaste. ¿Qué más quieres ver? —le espetó Natalia, provocándolo deliberadamente—. ¿Acaso... no quieres divorciarte?
Diego, por supuesto, quería el divorcio.
Pero su instinto le gritaba que algo no encajaba, y por eso quería confirmar el contenido del documento.
Sin embargo, Natalia se negaba rotundamente.
—No quiero repetirlo por tercera vez —su voz bajó de tono, carga