Darían alzó la cabeza e inhaló profundamente mientras caminaba junto a Bryan por la orilla del mar, ya que después de haber disfrutado de una deliciosa cena, se sentía relajada y satisfecha.
—No puedo creer que me haya pasado todo un día sin mi preciado celular, eres cruel, me hiciste trabajar como si fuera un obrero —, se quejó, haciendo un puchero y mirando de reojo a Bryan, quien sonrió complacido.
—Solo tomé represalias por todo lo que me has hecho pasar —simplificó Bryan, encogiéndose de