El verdadero culpable.
Tres largos días pasaron desde que Judith había sido ingresada en el área de intensivo, víctima de una dosis de veneno que, aunque no era grande, dañó severamente su estómago. Ella fue sometida a varios lavados estomacales y constantes exámenes para asegurarse de que el frágil feto en su vientre no se viera afectado.
La habitación del hospital estaba fría e impersonal, con un olor constante a antiséptico y una iluminación tenue que parecía perpetua, Dylan estaba sentado junto a su cama, con la