Comparación inquietante.
Dylan sonrió forzadamente, simulando que le había parecido chistosa la propuesta de Judith y luego de estar en silencio por un buen tiempo le respondió usando un tono juguetón:
—Está bien, pagaré el monto que consideres que cuesta el platillo.
Judith volvió a reír y divertida dijo:
—Tengo que reunir dinero para el día en que nos divorciemos, no quiero quedarme desamparada económicamente.
Dylan se burló de ella en broma:
—Al divorciarnos, tendrías que darme la mitad de todo ese dinero que reún