Alucinación lujuriosa.
—Si le dijera que solo he venido por los vinos, ¿se ofendería?
Judith le había hecho esa pregunta a Bryan de manera inteligente para hacerle entender que no debía hacerse ilusión de que aquello es una cita romántica, y si hubiera estado en otros términos con su esposo le habría dicho claramente que no puede aceptar su cortejo porque ya es una mujer casada pero la vergüenza de mencionar su desastroso matrimonio que pronto acabará le llenaba de bochorno.
—No, para nada, soy un hombre muy sensato,