Capítulo 6
Unos días después, la policía nos citó de forma repentina.

Mi hermana y yo fuimos a la estación con el corazón inquieto, sin imaginar que nos darían una buena noticia.

—Hemos encontrado a un testigo ocular —nos dijo el oficial, esbozando una leve sonrisa.

—Vio con sus propios ojos cómo ocurrió el secuestro.

¿Un testigo?

Lilia y yo nos quedamos pasmadas, sin poder creer lo que oíamos.

—¿Quién? —pregunté con urgencia.

—El guardia de seguridad que trabaja en la entrada del hospital —respondió el of
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