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Margaret apoyó una mano contra la pared metálica para mantenerse en pie. El mareo seguía golpeándole la cabeza, como si el suelo bajo sus pies se moviera con una voluntad propia. Durante unos segundos respiró hondo, intentando estabilizarse, y cuando sintió que podía dar un paso sin caerse, caminó hacia la puerta más cercana.
—Necesito aire… —murmuró para sí misma, sin saber si Adrien la escuchaba o no.
Empujó la puerta y salió al exterior.
El viento salado le golpeó el rostro con fuerza, d