—Exactamente, tan solo la mitad. Dicen que las prioridades cambiaron y que no hay fondos suficientes. Pero sé que mienten, y Lorain estaba allí, solamente se quedó viendome con su sonrisita socarrona, ni siquiera mencionó palabra.
Margaret se levantó despacio, tomó el informe y lo hojeó sin decir nada. Cada línea confirmaba lo que ya sospechaba: la subasta era solo el primer paso, y ya estaban intentando bloquearla.
Después de escuchar la explicación de su asistente, Margaret por fin entendió e