Esa tarde, Olí fue por ese helado que le pareció muy fuerte el sabor, y después decidió regresar a la parroquia.
—Me va a escuchar. —dijo, decidida a enfrentar a Claudio.
Llegó a la parroquia y entró lo vio caminando y lo alcanzó en el pasillo.
—¿Puedo hablar contigo? —preguntó, cruzándose frente a él.
Claudio se detuvo.
—Si es algo relacionado con el orfanato, por supuesto. —contestó con una formalidad que le dolió más de lo que esperaba.
—No. —respondió ella.
—Es algo relacionado con… tu ed