[ZAED]
La habitación está a oscuras, salvo por ese resplandor tenue que entra desde la ciudad y dibuja sombras azules en el techo. Debería sentirme agotado. Vacío.
Sedado por el cansancio emocional.
Pero no puedo dormir.
Doy vueltas, una y otra vez, sin lograr que la mente se apague. El silencio del penthouse se siente más grande de lo normal, como si cada rincón repitiera las palabras de mi padre:
“Deja de usar mi nombre.”
“No eres nada sin mí.”
Cierro los ojos con fuerza, pero la rabia, el mi