[ZAED]
La puerta del despacho se cierra detrás de mí con un golpe seco que aún resuena en mi cabeza cuando llego al estacionamiento. El aire afuera es más frío de lo normal, o tal vez soy yo. Tal vez es la sensación de haber dejado atrás todo lo que conocía.
Manejo sin rumbo durante un rato, intentando calmar la furia que me late en las venas. Cada palabra de mi padre sigue repitiéndose en mi mente: “Si cruzas esa puerta, deja de usar mi nombre.”
Lo hice. Y por primera vez, no me arrepiento.
Pe