[ZAED]
El sol de Milán entra por la ventana antes de que suene el despertador. La luz cae sobre Alya, dormida a mi lado, con su respiración suave y su mano apoyada todavía sobre su vientre, como si su cuerpo ya entendiera lo que está empezando a cambiar dentro de ella.
La observo un instante.
El miedo sigue ahí, claro que sí, pero ahora hay algo más. Algo que ayer no estaba: un brillo. Una fuerza silenciosa.
La beso en la frente y ella se mueve, despacio, abriendo los ojos.
—¿Dormiste? —pregunt