Capítulo 43. El inicio de una guerra
Angelo
El caos no se disipa. La casa sigue vibrando con gritos, pasos apresurados y órdenes que se cruzan en todas direcciones. Noah yace inconsciente sobre la mesa del salón principal, y yo apenas puedo respirar. El médico familiar ha llegado, su maletín abierto sobre la mesa, y sus manos recorren el cuerpo de mi amigo con precisión.
—Las heridas son graves —dice con voz firme, sin levantar la mirada—. Aquí no tenemos lo necesario. Necesita ser trasladado a un hospital donde cuenten con el equ