Capítulo 40. Amante
Leonardo
Las paredes grises de la empresa de construcción me rodean y, aunque todo parece normal, sé que no es más que una fachada. A simple vista, cualquiera pensaría que aquí solo se levantan edificios: hombres con cascos amarillos caminando de un lado a otro, planos abiertos sobre las mesas, el ruido metálico de las herramientas llenando el aire. Todo parece legal, limpio. Pero yo conozco la otra cara. Detrás de cada ladrillo y cada contrato hay dinero sucio, tratos turbios y favores que se