Capítulo 39. Cargos de conciencia
Elijah Lennox
La soledad se ha convertido en mi única compañía. No importa cuántos hombres me rodeen en las reuniones de mi padre, ni cuántas órdenes cumpla en su nombre; al final del día, cuando cierro los ojos, lo único que me queda es el peso de mis pecados. Estoy cansado de luchar, cansado de obedecer, cansado de ser el brazo ejecutor de atrocidades que nunca elegí, pero que acepté por miedo, por lealtad, por esa maldita necesidad de demostrar que soy digno de su sangre.
Entre todas las cos