Capítulo 29. Ausencia
Leonardo
Han pasado siete días desde que Angelo se fue de la casa, y cada minuto sin él se siente como un peso insoportable sobre mis hombros. Nunca pensé que lo extrañaría de esta manera, como un condenado.
La casa está más silenciosa, más fría, como si su ausencia hubiera arrancado algo vital de nuestras paredes.
Mi madre no está mejor. Cada vez que escucha una puerta abrirse, se levanta con la esperanza de que sea él, de que regrese arrepentido, de que vuelva a ocupar su lugar en la mesa. P