Capítulo 15. Lujuria
Angelo
Emily se mueve entre la gente con esa dulzura empalagosa que cada vez me atrae más. Y no es que sea una característica que disfrute especialmente en las mujeres, pero en ella… su ternura es como un faro imposible de ignorar. Me llama y me invita a corromperla.
Me muero de ganas de averiguar si también es así de inocente en la cama. Y, si es así, voy a divertirme como un loco dándole unas cuantas lecciones.
La observo desde el balcón, como un lobo silencioso que vigila a una oveja, esper