—Ana empezó a llorar desconsoladamente, no entendía que estaba pasando, de pronto lo que ella quería ya no era.
—¿Dime que no es verdad?
—Lo siento Ana, aquí la verdadera Dubedetti eres tú, no yo.
Mario se acercó y la abrazó fuertemente.
—Lo siento mi amor, en verdad lo siento.
De pronto sintió que Ana se desvaneció entre sus brazos.
—Ana, mi amor.
La llevo hasta el interior de la cabaña, Lilian se acercó preocupada.
—¿Qué ha pasado?
—Se ha desmayado.
Lilian puso atención en la foto que Ana ten