Cuando salieron al estacionamiento, una hermosa chica los alcanzó antes de que subieran al auto, se paró frente a Antón para saludarlo.
—Hola, pensé que me llamarías.
—Creo que le dejé muy claro a tu padre que no me interesaba salir contigo, además de que lo que estás haciendo es una gran falta de respeto para mi esposa.
—Pero tu esposa está muerta. —La chica acababa de llegar de España, no se había enterado aún de que Ana había vuelto.
Antón tomó la mano de Ana para jalarla hacia él.
—Cómo pue