La amable ancianita abordó un taxi, le pidió la llevara a un hotel cercano, el chofer la llevó con gusto, cuando llegaron, la ayudó a bajar y llegar hasta el lobby, la amable anciana le dio una buena propina por su servicio, el hombre se retiró de ahí agradecido.
Dos días antes, en otro lugar, Eva logró convencer a uno de los guardias para que la ayudara a escapar, sabía que aún era bella, así que fue fácil hacerlo caer entre sus redes, la ayudó a esconderse en un carrito de ropa que saldría ha