Poco después, varios regalos llegaron al salón, había hermosas cosas, eran los regalos que los hombres de Gabriel habían pedido para su jefe y su esposa.
Más tarde se despidieron de Thomás y de los invitados que seguirían divirtiéndose, ellos salieron rumbo al hangar, para ir rumbo a su luna de miel.
Thomás se quedó triste, se sentía completamente solo, no sabía que haría con su vida de ahora en adelante, ya nadie lo esperaría en casa al llegar.
Así que por ese día se olvidaría de su tristeza y