2 de diciembre. En la mañana.
Breckenridge
Mackenzie Hale
El murmullo vuelve poco a poco a la mesa, todo sigue con normalidad, ajeno a la tormenta que debo controlar dentro de mí, a este aire que se queda atascado en mis pulmones.
La mano de Killiam sigue en mi espalda, firme, y eso me enfurece más de lo que debería. Más de lo que debería mostrar ante mi familia.
Tenerlo cerca, sentir en mi cuerpo esas caricias qué hasta hace nada eran de mis partes favoritas de nuestra relación, me hace sen