3 de diciembre. Breckenridge
Mackenzie Hale
Siento un frío insoportable a pesar de que estoy sentada delante de una chimenea. La tormenta que aúlla afuera no es tan fuerte como la de mi interior.
Estoy desesperada.
No sé nada de Killiam. No puedo ir en su busca. Ni siquiera puedo llamarlo, porque el servicio sigue cortado.
Tampoco estoy segura cómo han logrado mantenerme aquí, porque la locura comienza a pasarme factura y esa me hace ser capaz de cualquier cosa.
«Como salir a buscarlo