2 de diciembre. En la mañana.
Breckenridge
Killiam Draven
Tengo sus labios a un suspiro de los míos. Tengo su cuerpo tan cerca que su calor se filtra hacia el mío a pesar del frío. La tengo en mis brazos y, aun así, me obligo a retroceder.
Todavía siento en mis labios el cosquilleo del beso que nos dimos dentro del resort, para disfrute de su familia. Todavía mis manos pican con las ganas de tocarla a cada hora, como solía ser. Y mi corazón, mi corazón ya no sabe cómo resistir
«Y se supone que