—¿Nos vamos a Marruecos? —decir que me quedé pasmada al ver que estábamos en la terminal aérea de la que saldría un avión rumbo "Marrakech" , era quedarme muy corta.
—¿Nunca has estado allí? —preguntó él sorprendido.
—¡Wow! —grité, nerviosa— ¿Cómo vamos a ir a ese país sin escoltas?
—¿Escoltas? —soltó una carcajada.
—Es un país árabe, hay asaltos, secuestros y…
—Eres un poco inculta, por lo que veo —me cortó, el muy idiota.
—Inculta un carajo, y encima no entiendo para qué facturas las dos m