—Hoy estás terrible, ya se que no debo permitir que te excedas con la bebida.
—No estoy peor que tú, antes de mí— balbucié.
—¿Así que yo antes de ti era un Bradox y ahora soy otro?
—Por supuesto, ahora no se te nota lo de cruel dominante.
—No era tanto como dices, quizás ni una cuarta parte, no he salido mucho y en rara ocasión quedo con nadie, alguna vez, de vez en cuando, pero muy poco. Todo es cuestión de "cria fama y acuéstate a dormir".
—Sí claro, y yo me chupo el dedo.
—Cuéntame qué es