Ezequiel.
Cuando abrí los ojos, la cabeza me daba vueltas. Me quejé con dolor sobando mis sienes, hacía tiempo no me sentía como si una demoledora hubiera pasado por todo mi cuerpo, intente moverme, pero el peso de alguien encima de mí me lo impedía, gire mi mirada y a mi lado se encontraba el torso de Mónica retozando sobre mí, su rostro estaba a unos metros del mío, y la otra parte de su cuerpo descansaba en uno de los sillones de la sala de descanso en la que nos habíamos quedado. La miré en