—Estoy cansada de limpiar los trescientos zapatos de la señora Daisy, lo peor es que ni siquiera está en la casa para que se ensucien, aun así... el ama de llaves nos obliga.
—Tal vez cree que el fantasma de la señora Daisy ronda por la casa con sus zapatos —las chicas soltaron una carcajada y una le susurro a la otra.
—¿Y la otra habitación?
—¿cuál otra habitación?
—La que solo entra la señora Gertrudis a limpiar, creo que es una habitación importante, oí… que solo en esa habitación hay más de