Serena se encontraba dormida, cuando con los primeros rayos del sol despertó y vio una silueta que le produjo malestar.
- ¿Qué? ¿Qué haces aquí? –dijo ella apenas abriendo los ojos.
- Realmente me preocupé por ti… Por un momento creía que se me moría la gallina de los huevos de oro. –dijo el hombre parándose a su lado.
- ¿Preocuparte? Ja, tú no te preocupas por nadie… -dijo Serena con ironía.
- ¡Es verdad! Pero si te mueres, ¿quién me ayudará con mi plan…?
- Ve y búscate a mi tía, ella fue quien