Eva llegó a las oficinas del Grupo Mendoza, tal como había ocurrido con anterioridad, el acceso había sido fácil, nadie le negaba nada y, tan pronto como llegó a la oficina del CEO, ella se reportó con la asistente. Esta le regaló una sonrisa, pero le dijo que en un momento más la anunciaría, ya que su jefe estaba en una importante reunión y no podía ser interrumpido.
Al escuchar aquellas palabras, Eva mantuvo lo calma, tomó asiento y esperó, rogaba porque no fuera como en la ocasión anterior. A