23. Fingió estar enferma
Ciro Sandoval
La tenía entre mis brazos, recostada sobre el sofá mientras nuestros labios se buscaban con urgencia. Marion siempre había sido fuego bajo la piel, una mezcla de dulzura con deseo. Su aliento cálido chocaba contra mi boca mientras mis manos exploraban con delicadeza su muslo, ascendiendo poco a poco, buscando ese contacto que había comenzado a extrañar.
Ella gimió bajito. Ese sonido me recorría como una descarga, como un llamado primitivo que me pedía tenerla, hacerla mía otra vez