27. Frente a frente
Emilia Díaz
Tragué saliva, aún sin poder asimilar la noticia. Mi madre… Muerta.
Sentí una presión en el pecho, no por la relación que tuvimos, una relación marcada por la frialdad y la distancia, sino por todo lo que nunca fue. Todo lo que nunca escuché de ella. El amor que no me dio. Y aun así, me dolía.
Respiré hondo, tratando de ordenar el caos en mi mente. Busqué los ojos de Álvaro, su mirada estaba clavada en mí, atenta, llena de preocupación.
—Puedo ir sola, está bien… —dije con voz baja