9. Era una pasión que no podía explicarse con palabras
Mientras Christa cabalgaba adentrándose en un camino que no reconocía, no sabía a dónde nos llevaba, pero supuse que estábamos cerca del rancho de su padre por los sembradíos de nogales que se divisaban a la distancia.
Sentí como el aire que respiraba se electrificó a mi alrededor, mi respiración se entrecortaba. Sentirla tan cerca y, al mismo tiempo, tan lejos de mi alcance... “Es una niña”, ni siquiera era mayor de edad, y yo fantaseaba con ella. No podía negar que había algo en ella que desp