30. Era ella la prometida de mi tío
Santiago Sandoval
La mansión de la familia Sandoval, era imponente, antigua y con un aire de grandeza, hablaba de siglos de historia y riqueza que habían forjado mis abuelos y bisabuelos.
Mi madre se acomodó el chal sobre los hombros mientras nos acercábamos a la entrada principal. Mi padre caminaba a su lado con calma, mirando a los alrededores, mirando como nada había cambiado desde que dejó de vivir en Montenegro, mientras Christian, mi hermano menor, susurraba algo al oído de Sofía, su pro